Llevamos varios años presenciando hechos vergonzosos en la política. De primeras, se puede pensar que hablo de España. Pero no, hablo del mundo en general, un mundo en el que la confianza en los altos cargos ya no existe. Y ellos se lo han buscado. Hace 3 años, en el año 2011, tuvo lugar un escándalo que conmocionó a medio planeta. Dominique Strauss-Kahn, presidente del Fondo Monetario Internacional, era acusado de intento de violación y de agresión sexual.
El neoyorquino Abel Ferrara ha sido quien ha llevado el caso DSK al cine, y la forma en la que lo ha hecho deja bastante que desear. Sí, es cierto, la película es muy mala. El director, que también ha participado en la escritura del guión, no ha sabido plasmar en esta cinta lo que el espectador quiere ver. Empieza mal, y los primeros minutos invitan al tedio, al aburrimiento más profundo.
Por si eso no fuera suficiente, nos hace partícipes de algo que a nadie le gusta: varias escenas de sexo explícito con Gérard Depardieu como protagonista. Auténticas orgías prescindibles, que logran hacer la película poco agradable. A medida que avanza la cinta nos vamos dando cuenta de que la cosa no tiene pinta de mejorar. Es ahí cuando más desaprovechada parece la historia.
Es muy difícil hacer de un caso, que de primeras es de un gran interés para el público, algo tan flojo, con tan poco fuste. Ferrara tiene una carrera muy abultada a sus espaldas, y debería saber que es muy fácil irritar al público con productos como Welcome to New York. No obstante, yo rescataría un momento muy bueno del film, que por supuesto es una discusión entre Gérard Depardieu y su compañera de reparto, la gran Jaqueline Bisset. Pero esto ocurre ya casi al final.
Es curioso porque ni siquiera se han podido utilizar los nombres de los auténticos protagonistas. Algo absurdo, en cierto modo, ya que todo el mundo sabe de qué trata el tema. Así pues, Dominique Strauss-Kahn, interpretado por Depardieu, pasa a llamarse Sr. Deveraux. Lo cierto es que pese a sus desnudos y su bajo estado de forma física, el actor francés intenta hacer lo que puede, y nos brinda una intrpretación a su altura.
Lo mismo pasa con la británica Jaqueline Bisset, que desgraciadamente aparece poco y no podemos disfrutar de su talento tanto como quisiéramos. Welcome to New York no llegará a la cartelera de nuestro país, ni a la de muchos otros, ya que sólo se estrenará a través de las plataformas digitales, mediante la innovadora manera de disfrutar el cine VOD (Video on Demand).