Whiplash

El 10 de octubre de 2014 se estrenaba la que para mí es sin duda una de las mayores obras de arte que nos regaló el cine del pasado año. Siete meses hace ya que Whiplash llenó las salas de melómanos apasionados y cinéfilos en general, ya que no hay que ser Charlie Parker ni que Jo Jones te haya tirado un platillo a la cabeza para que la cinta te rasgue el sentido como si de las cuerdas de una guitarra se tratase.

Corría el año 2012 cuando el joven director y guionista Damien Chazelle ya tenía en su mente la idea de esta joya, lo que en poco tiempo dio como resultado un guión de 85 páginas. La suerte no estuvo de su lado y no consiguió la financiación suficiente para el rodaje, lo que hizo que tuviera que agudizar el ingenio y buscar la manera de poder seguir adelante con el proyecto.

Whiplash

Así fue como de esas 85 páginas iniciales, extrajo 15 y las adaptó para crear un corto que llevaría el mismo nombre de la película, en el que ya contó con J.K. Simmons interpretando al profesor Terence Fletcher, pero la cara de su protagonista, Andrew Neiman, la ponía Johnny Simmons, que finalmente para la película fue sustituido por Miles Teller, no hay duda de que salimos ganando con el cambio.

El corto estuvo listo para presentarlo al festival de Sundance 2013 donde consiguió alzarse con el premio del jurado, captando así el interés de varias productoras, llegando a reunir más de 3 millones de dólares para la realización del largometraje. Se podría decir que el jazz es el personaje principal de la producción, Chazelle, vuelve a enseñarnos en esta ocasión ese amor tan inspirador que siente por ese tipo de música como hizo, aunque de manera diferente, en su opera prima, Guy and Madeline on the park, donde ya podía intuirse que el director tenía mucho que ofrecer.

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La cinta no solo ha puesto en el punto de mira a su director, también ha ocurrido lo mismo con sus actores, los protagonistas realizan un trabajo espectacular, haciendo que ningún momento de su interpretación resulte indiferente. J.K. Simmons es simplemente sublime y por ello se alzó con el premio a mejor actor de reparto en la pasada gala de los Oscar.

Parece increíble que haya tenido que esperar hasta sus 60 años para conseguir un papel en el que poder demostrar todo ese talento que le sale por los poros, porque aunque parezca mentira, su filmografía roza los 50 títulos y lo único que merece reseña hasta Whiplash es su papel en La música nunca dejó de sonar, muy recomendable por cierto si no la habéis visto.

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Por otro lado el protagonista, Miles Teller, el chico que no necesitó dobles porque toca la batería desde los 15 años, hace un papel fantástico a pesar de no haber conseguido ni la nominación al Oscar. Miles era poco conocido hasta el momento y estaba encasillándose peligrosamente en comedias románticas de domingo por la tarde, a excepción de The Spectacular Now, que me parece otra maravilla que no puedo dejar de recomendar.

La cinta no abusa del estereotipo fácil del malo es malo, el bueno es bueno y punto, sus personajes mantienen un constante vaivén de emociones que te dejan sin la capacidad objetiva de decidir a quién odiar o a quién querer, cosa que se agradece, ya que es uno de los clichés más utilizados de la historia del cine para captar la atención del espectador.

Whiplash

Tiene un aire de novedad que embriaga, y rompe con eso de que todo se consigue con optimismo, suerte y algo de trabajo, esa mala costumbre que tiene el cine de vendernos este tipo de historias de manera azucarada. El mensaje que te deja Whiplash tras impactar contra tu mente viendo sangre caer de las manos de un joven batería a punto de perder la cabeza es diferente, el esfuerzo es tan grande como lo es el objetivo, y sobre todo, el arte duele…

Pero como en cualquier obra siempre existe también una parte mala, o no buena del todo al menos, y es que hay que reconocer que abusa del exceso en bastantes ocasiones pero sobre todo tiene un momento cumbre en que no es exceso, es pérdida por completo del realismo al que es fiel durante la cinta, no diré nada más por no fastidiar el momento a quien no la haya visto pero estoy segura de que los que la habéis visto sabéis de qué hablo y los que no, lo sabréis cuando lo veáis.

Whiplash

A pesar de ese pequeño detalle el único adjetivo que se me ocurre para definirla es brillante, en todas y cada una de sus facetas, desde la banda sonora, hasta la fotografía pasando por todo lo demás, un deleite para vista y oído. Por todo esto entenderéis que todavía me duele recordar como Birdman le arrebató todo el reconocimiento que merecía.

Aun así, tengo la corazonada de que Damien Chazelle terminará siendo uno de los grandes nombres en Hollywood, pero por el momento tendremos que esperar al próximo año cuando se estrene La la land, en la que en un principio Miles iba a repetir papel protagonista acompañado de Emma Watson, pero tras un último cambio de planes, parece ser que finalmente serán Ryan Gosling y Emma Stone quienes serán los encargados de las interpretaciones en este drama romántico con mucha música, en el que un pianista de jazz, cómo no, se enamora de una aspirante a actriz.

Quizá con la tercera vaya la vencida y Chazelle se marche con una estatuilla a casa. Enjoy!