Allá por el 2006 el mundo de la magia irrumpió con fuerza en el del cine. Ese año se estrenaban dos películas con repartos de los que quitan el hipo, presupuestos suficientes para desarrollar unos efectos visuales convincentes y argumentos en los que los magos más clásicos, anteriores al siglo XX, eran los protagonistas. Hablamos de El truco final y El ilusionista, dos films que se han convertido ya en grandes referentes cinematográficos.
Siete años después este género se actualiza con Ahora me ves, un trabajo que cuenta con los mismos recursos que las anteriormente mencionadas pero que se centra en la magia de hoy en día con un punto más gamberro y pícaro. La película narra la historia de los conocidos como Los cuatro jinetes son un grupo de magos que utilizan sus habilidades para atracar bancos o a los empresarios más corruptos para después repartir el botín entre los espectadores.
El FBI se verá obligado a seguir sus pasos en un fracasado intento de adelantarse a todos sus trucos. De esta manera empieza una más que entretenida persecución en la que las ilusiones se convierten en la mejor arma de juego. El espectador también se verá atrapado por la acelerada sucesión de trampas y engaños que no dará lugar ni tiempo a plantearse la explicación lógica de cada espectáculo.
Un guión trepidante y una gran puesta en escena son sus mayores atractivos. En esto último tiene mucho que ver el trabajo de unos actores experimentados, como es el caso de los siempre magníficos Jesse Eisenberg (La red social), Morgan Freeman (Million Dollar Baby), Mark Ruffalo (Shutter Island), Mélanie Laurent (Malditos bastardos), Woody Harrelson (Siete almas) y Michael Cane (El truco final).
Cada actuación de robo/magia está formado por una maquinaria perfectamente entrelazada capaz de satisfacer todas las expectativas y de mantenernos atentos a lo que pueda pasar. De esta manera se produce el deseo de averiguar qué habrán preparado para sorprendernos en el siguiente espectáculo.
Eso sí, si bien Ahora me ves consigue mantener la intriga en el público durante toda la película, los momentos finales en los que se resuelve la trama resultan un tanto decepcionantes. En cualquier caso, quizá no llegue al nivel de las películas mencionas al principio, pero logra el objetivo que toda actuación de magia se propone: entretener a su público.



Debo reconocer que el final no me gustó del todo, pero se las perdoné porque toda la película estuve entretenido. Todo el elenco me tuvo entretenido, aunque por segunda vez Jesse Eisenberg captó toda mi atención, algo tiene el tipo que me gusta como actua.