Por Alba Jiménez

El viejo grupo de amigos del instituto se reúne de nuevo. Jim y Michelle (Jason Biggs y Alyson Hannigan) son un matrimonio con un hijo pequeño y una crisis en el dormitorio, Oz (Chris Klein) se ha transformado en un famoso presentador de deportes y vive en una mansión en Malibú; Kevin (Thomas Ian Nicholas) también está casado y deseando salir de su casa desde donde intenta labrarse una carrera como arquitecto y Finch (Eddie Kayne Thomas) no ha parado de recorrer el mundo. En su ciudad natal se reencuentran con Heather (Mena Suvari), Vicky, Selena (antigua compañera de banda de Michelle) y por supuesto, Stifler (Seann William Scott) que sigue con su alocada vida de adolescente. En un fin de semana intentarán volver a ser participes de las mil locuras a las que sobrevivieron en su juventud.
En esta nueva entrega nos volvemos a encontrar con más de lo mismo, chascarrillos repletos de obscenidades debido a la completa obsesión por el sexo de los protagonistas, que vuelven a comportarse como chavales de 17 años en plena treintena, por lo que risas y vergüenza ajena se encuentran a partes iguales. Por supuesto, esto no le pilla desprevenida a una, ya que si se han soportado las tres primeras e incluso se ha llegado a soltar alguna carcajada, esta entrega resultará también entretenida además de nostálgica, por así decirlo.
No hay sorpresas en la historia aunque tampoco se buscan. Historias simples llenas de chistes verdes, reencuentros conamores de juventud, intentos desesperados de sobrellevar crisis matrimoniales y el hecho más doloroso de todos: descubrir que a los treinta años la vida que una vez se imaginaron en la adolescencia no existe, la mayoría se encuentra atrapado en la vida adulta sin haber llegado a madurar del todo (excepto Stifler que seguramente nació sin la posibilidad de pasar del estado «adolescente salido»).
En conclusión: si te gustaron las anteriores, esta también lo hará; si no has visto las anteriores y buscas entretenimiento, misión cumplida. Ahora, si buscas una refinada comedia al estilo de Annie Hall o Mejor… Imposible, pierdes el tiempo.