Ya está aquí Ayer no termina nunca, la nueva película de la cineasta catalana Isabel Coixet. Este film es un drama más que añadir a la filmografía de la la directora, que ha sorprendido al público con la crudeza de algunos de sus títulos. Su último largometraje, Mapa de los sonidos de Tokio, fue candidato a la Palma de Oro en el Festival de Cannes 2009. Ahora, con Ayer no termina nunca, Coixet nos traslada unos años adelante, concretamente al 2017.
Nos hace pensar en una España devastada por la crisis, donde ya apenas quedan los que en su momento no tuvieron ocasión de huir. La cifra de parados supera los 7 millones, y en el fútbol se pagan auténticas burradas (más que ahora si cabe) para comprar jugadores. Millones de casas están vacías, embargadas y desocupadas por tanto. Es una visión tan pesimista como posible de nuestro país la que dibuja Isabel Coixet.
La trama se centra únicamente en una pareja que perdió un hijo por consecuencia de los recortes en la sanidad, y tras años sin saber uno del otro han de reencontrarse para poner en orden algunos trámites. Durante la cinta, que dura 108 minutos, podremos saber que ha sido de ambos durante estos años. Cómo los recuerdos embargan a los dos, de diferente forma eso sí. Ayer no termina nunca es un torrente de sensaciones y sentimientos. De cómo dos personas prácticamente ya desconocidas tienen que explotar como dos ollas a presión, echándose en cara todo lo que el uno no aguantó del otro.
Personalmente, creo que es una película tan cruda, tan triste, real, y al mismo tiempo tan devastadora que dudo que todo el mundo se la tome del mismo modo. Habrá variedad de opiniones seguro, porque Isabel Coixet es ese tipo de cineasta que o te agrada o detestas, al menos en mi opinión. La desnudez de los protagonistas es tan excesiva que hasta te planteas estar tu en el lugar de ellos, porque quieras que no esta película es un retrato de una sociedad futura de nuestro país.
Fui al pase de prensa con la idea de que sería una de esas películas que se hacen interminables, y ojo, no diré que no se me hizo larga, pero creo que vi un trabajo tan emocionalmente intenso que apenas me preocupé del tiempo, y sí lo hice de que alguien se suicidara en la sala.
Pese a todo, lo que más me acabó gustando de Ayer no termina nunca fueron las dos soberbias actuaciones de Javier Cámara y Candela Peña. Los dos son los únicos protagonistas y no me cabe duda de que dan lo mejor de sí. Sobretodo el trabajo de Candela me parece excelente y tan real que te consigue poner los pelos de punta. Sus expresiones, su forma de reaccionar, las ideas tan fijas que tiene su personaje…
Creo que ella representa a la madre que lucha, a la sociedad indignada que no se va, si no que se queda y pelea por los derechos de su pueblo y por su nación. Sin embargo, el rol de Javier Cámara representa esa parte de sociedad que no huye porque sí, si no que se ve obligada a hacerlo, y encarna a esas personas que son medianamente fuertes para dar ese paso adelante y no estancarse. En resumen, los dos actores españoles cuajan unas sobresalientes actuaciones.
Ayer no termina nunca es Isabel Coixet en estado puro, así que si no te gusta su cine no te extrañará si ésta te desagrada, y viceversa. No hay más. En cualquier caso nunca está de más probar otra vez con una directora tan aclamada en el cine, tanto español como internacional.




Suena muy bien, por cómo hablas de ella…
Habrá que verla.
Un saludo.