Eskil Vogt, guionista noruego, se lanza a la dirección para regalarnos una –gran- ópera prima intimista, llena de azotes a la realidad y algo morbosa: Blind.
Blind nos cuenta cómo Ingrid –una soberbia Ellen Dorrit Petersen-, decide regresar a la que fue su casa mucho antes de perder la visión después de un accidente. Parece que a pesar de los obstáculos que se han cruzado en su camino, no ha perdido la ilusión por seguir actuando tal y como le pide su corazón. Sin embargo, con el desarrollo de los acontecimientos, comenzará a sufrir importantes cambios en su personalidad, lo que afectará a los que le rodean, sobre todo a su esposo Morten, del que ella sospecha que le esté engañando, y observando en silencio.
Con un monólogo inicial de la protagonista, nos adentramos en la historia, “todavía puedo ver en mis sueños”, y así, sin que el espectador se dé cuenta, comienza un juego en el que se mezcla realidad e imaginación. El espectador se vuelve activo en esta partida entre protagonista e historia, pues lo que al principio nos parecía una cámara que mostraba el espacio, es la mirada de Ingrid. La mirada de su fantasía. Fantasía que va plasmando en sus escritos, y cuyas transiciones con el mundo real están muy bien conseguidas.
Los primerísimos planos que hace de los objetos que toca nuestra protagonista, tienen la intención de que empaticemos con su pérdida de visión, y que a nosotros, como espectadores, también se nos agudicen el resto de sentidos. De hecho, el cuidado sonoro que rodea a Ingrid, es otro de estos factores. Respecto a la banda sonora, cabe destacar un momento en el que a través de una radio, tal y como si fuésemos ella, escuchamos a Debussy. Un momento muy íntimo.
Los diálogos lentos que se gasta, no aburren. Al contrario, Eskil Vogt demuestra lo buen guionista que es, y mediante ese ritmo apacible nos deja disfrutar y entender cada escena. Además, está muy bien dirigida, tanto actores como elementos técnicos, ofreciéndonos una visión intimista, pero con un regusto amargo, ya que a medida que transcurre, nos cercioramos de que posiblemente, de un momento a otro, explote en un relato lleno de tensión, donde los personajes tendrán que desenmascararse, y contarnos sus miedos escondidos.