¿Quién dijo que los hospitales son el mejor lugar para descansar y recuperarse de las heridas? Pierre Laurent (Gérard Lanvin) lleva una tranquila existencia parisina cuando en mitad de la noche, su cuerpo se precipita al Sena. Por suerte, un joven de dudosa reputación se lanza al río y lo salva del ahogamiento. Así, Pierre cambiará su rutinaria vida por una larga estancia en el hospital, donde en lugar de recuperarse rodeado de paz y tranquilidad, se convertirá en el antídoto contra la soledad de cuántos le rodean. Y de esta forma, Pierre vuelve a vivir.
Basada en la novela de Marie-Sabine Roger, Unos días para recordar es una bocanada de aire fresco en forma de comedia dramática firmada por Jean Becker, que ahora aterriza en las salas para devolvernos la fe en las personas. Al igual que en Las invasiones bárbaras de Denys Arcand, la acción se sitúa en un hospital repleto de personas que sufren, y no son sólo sus pacientes. Todos los implicados en el caso de Pierre parecen necesitarlo a él para superar sus penas y temores, y éste no podrá más que poner su hombro a disposición de ellos.
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El veterano actor galo Gérard Lanvin es el encargado de protagonizar esta historia de un hombre corriente, alejado del seductor al que daba vida en la hilarante Camping o del temible capo de una banda de delincuentes en Los lioneses. Puede que no sea el papel de su vida pero lo cierto es que Lanvin borda el perfil de hombre maduro solitario y gruñón, que prefiere vivir sus últimos compases en anónima soledad.
El resto del reparto lo conforma un personaje coral que abarca desde Hervé, el hermano menor de Pierre interpretado por Jean-Pierre Darroussin, hasta el salvador de Pierre, el joven Camille, pasando por su enfermera, Myriam o el agente de policía que lleva su caso. Al mismo tiempo, destaca el debut de la reconocida periodista francesa Anne-Sophie Lapix en la gran pantalla, dando vida a Florence, un antiguo amor de Pierre.
Gracias a un guión socorrido repleto de pequeños giros, este personaje coral cobrará vida y no requerirá de un montaje de gran espectacularidad para que la trama enganche al espectador. Es más, la cinta bien podría convertirse en una obra teatral sin perder su gancho dramático. Unos días para recordar es por tanto una de esas comedias dramáticas con alma que deleitará los sentidos de los amantes del cine à la française y de cuántos se aventuren a descubrirla.