La Iglesia católica tiene muchos pecados que expiar. Prueba de ello son los sucesivos escándalos que tienen a la Iglesia como protagonista de las portadas de los principales medios de comunicación del mundo, al mismo tiempo que la intensiva campaña de lavado de imagen llevada a cabo por el Vaticano, a través del revolucionario Papa Francisco, trata de apaciguar el temporal.

No obstante, todavía queda mucho camino por recorrer hasta que todos los culpables paguen por sus actos y esta institución milenaria en horas bajas pueda de nuevo sacar pecho ante la comunidad internacional. A este huracán de escándalos, delitos y abusos se suma el cineasta chileno Pablo Larraín con El Club, una cinta desgarradora sin paliativos que pone en jaque a una poderosa Iglesia católica cuya influencia en Chile llega hasta las altas esferas del poder, los medios de comunicación y por supuesto, la educación primaria y universitaria.

El club

El film sitúa la acción en un pueblo perdido del litoral chileno en el que 4 sacerdotes y una mujer de fe comparten una placentera existencia en una humilde casa de retiro y oración. Pero su locus amoenus se irá al traste con la llegada de un quinto párroco atormentado de cerca por su oscuro pasado. De este modo, el frágil ecosistema de los curas se desestabilizará y liberará los demonios internos de cada uno de ellos.

Todo se complicará aún más con la llegada de un emisario del Vaticano cuya voluntad regeneracionista provocará un choque de trenes con los habitantes de la casa y desencadenará la extinción de este singular club de delincuentes cuya cárcel es no es sino una villa junto al mar. Pablo Larraín vuelve a las arenas movedizas de la historia chilena tras el éxito cosechado con su película No, nominada al Oscar y protagonizada por Gael García Bernal, y dispara a bocajarro contra una institución hegemónica acechada por la polémica y los abusos en todo el globo.

El Club es un largometraje crudo e indigesto que a buen seguro golpeará fuerte en el estómago del espectador pero que, sin embargo, tiene como leitmotiv un tema bien conocido en España: la inmunidad total y absoluta de la Iglesia católica durante décadas que ahora parece llegar a su fin.