La adolescencia ya no es el paraíso americano que solía ser. Atrás quedaron las ardientes animadoras, los fibrosos jugadores de fútbol americanos y las juergas más desmadradas al más puro estilo American Pie. Ahora los nerds toman el relevo en Hollywood para dar voz a todos aquellos cuya adolescencia poco o nada tiene que ver con el cliché americano que nos vendieron las películas y series estadounidenses de los 90.
Porque para muchos la etapa adolescente no es ni de lejos un camino de rosas lleno de pompones y fiestas en casas con piscina. Todo lo contrario, para algunos es un periodo triste y gris, tal y como reflejan títulos recientes como Las ventajas de ser un marginado, Restless o Bajo la misma estrella. A esta nueva corriente hollywodiense se apunta el director Alfonso Gómez-Rejón —uno de los realizadores de la laureada serie American Horror Story— en esta cinta que narra en tono indie las aventuras de un peculiar trío cuya adolescencia se ve truncada por la entrada en escena del cáncer.
Basada en la novela de Jesse Andrews, Me and Earl and the dying girl, la película sigue los pasos de Greg, un anodino estudiante de instituto cuya existencia transcurre entre las clases y el rodaje de adaptaciones libres de los grandes clásicos del cine europeo cuando Raquel irrumpe forzosamente en su vida. Y es que Greg es obligado por su madre a pasar tiempo con ella tras haber sido diagnosticada de cáncer con tan sólo 16 años.
Pero lo que primero es un castigo termina por cristalizar en una amistad profunda en la que ambos se resguardan de la cruda realidad que les rodea. Además de un pequeño homenaje encubierto a las grandes obras maestras del cine que influenciaron al director de Yo, él y Raquel, la cinta cuenta con unos personajes adolescentes en lucha constante por encontrarse a sí mismos que contrastan con unos arquetipos adultos poco corrientes y alejados de los estándares de las figuras paternas típicas.
El film de Gómez-Rejón es una apuesta por relatar la tragedia adolescente en clave de comedia indie que encantará a los fans del nuevo género teen pero que tal vez decepcionará a cuantos busquen en Yo, él y Raquel una obra de culto.