Aviso nada más comenzar: con esta crítica pretendo ahorraros 99 minutos de vuestro tiempo. Y es que esa fue mi mayor lamentación al terminar de ver El marido de mi hermana (How to Make Love Like an Englisman), qué manera de perder el tiempo. A pesar del renombre que puedan tener sus tres actores protagonistas, esta comedia romántica se convierte al instante en una de esas películas que es mejor olvidar y enterrar en nuestra filmografía.
El profesor de Cambridge Richard Haign (Pierce Brosnan), comienza un romance con Kate (Jessica Biel), una estudiante americana a la que da clase. La misma noche que conoce, sin saberlo, a su cuñada, la explosiva Olivia (Salma Hayek), se entera de que Kate le va a convertir en padre. Con la noticia decide poner fin a su vida de mujeriego y trasladarse con ella a Estados Unidos.
Así empieza un insulso trío amoroso, carente de pasión y absolutamente surrealista. Todos los acontecimientos son previsibles y todas las reacciones, en cambio, resultan ilógicas, haciendo de El marido de mi hermana una de las peores comedias románticas que se pueden recordar. El nuevo producto de Tom Vaughan hace que nos preguntemos por qué motivo algunas películas llegan si quiera a ver la luz y ya no digamos contar con estrellas tan reconocidas.
Únicamente la chispa latina de Hayek logra arrancarnos alguna que otra media sonrisa, pero poco puede hacerse ante un film tan falto de interés y sentido común. Y cuando creemos que la decepción no puede ser mayor nos encontramos con un desenlace tan lamentable que nos hace maldecir el momento en el que decidimos ver la película. Así que si al final decidís dedicar vuestro tiempo a esta comedia romántica, que conste en acta, estabais avisados.