Más de 30 años después de la mítica Alien, el octavo pasajero, Ridley Scott vuelve a embarcarnos en una aventura espacial sin precedentes con la que logra que olvidemos la decepción que supuso Prometheus (2012). En esta ocasión no se habla de vida extraterrestre ni se pretende desvelar el origen de la humanidad, en Marte el gran protagonista es el espíritu de supervivencia de un astronauta que por error es abandonado en el planeta rojo.
Al tratarse de un accidente espacial, el planteamiento nos recuerda mucho más a Gravity que a Interstellar, a pesar de contar con Matt Damon y Jessica Chastain como protagonistas, a quienes ya vimos en el film de Christopher Nolan. Eso sí, nada más desarrollarse la acción descubrimos para nuestra satisfacción que nada tiene que ver el enfoque de Scott con el que Alfonso Cuarón le dio a su trabajo más valorado. Y es que aunque la situación no podría ser más dramática, pesa mucho más el tono irónico de su personaje principal.
El gran valor de Marte es que no solamente nos devuelve al mejor Ridley Scott, sino que también nos trae a un excelente Matt Damon. Sabe brillar como nunca, pasando magistralmente por la comedia y superando las expectativas en los momentos más duros de la trama. El resto de caras conocidas, entre las que destacan Jessica Chastain, Chiwetel Ejiofor, Kristen Wiig, Jeff Daniels y Sean Bean, cumplen con creces su función de secundarios y consiguen mantener el film en su más alto nivel, salvándolo de cualquier tipo de altibajo.
Si bien el protagonista se burla constantemente del mal gusto musical de la comandante Melissa Lewis (Chastain), todo espectador descubrirá agradecido que la banda sonora es uno de los mayores aciertos de Marte. Los grandes hits de la música disco se convierten en los únicos compañeros de viaje de nuestro accidentado astronauta y, por supuesto, la magnífica selección de cada tema no deja lugar a la casualidad.
Y qué decir de los efectos visuales. Prepárense para descubrir un mundo nuevo cargado de imágenes que les harán enmudecer y un sonido con el que se despegarán de sus butacas. Si 2013 tuvo la angustia de Gravity y 2014 la experiencia extrasensorial de Interstellar, 2015 nos brinda con Marte una vibrante aventura con la que disfrutar de 142 minutos apasionantes. Gracias, Scott.