Tres años después de su éxito con Lincoln, ganadora de dos Oscars, Steven Spielberg vuelve a maravillarnos con un film de calado histórico en el que el fondo de los protagonistas es mucho más importante que el fondo de la historia que marcaron.
El director ha elegido una vez más a Tom Hanks como su gran seguro para crear con El puente de los espías un film de los que automáticamente se convierten en un clásico que todo el mundo debería ver. La historia, basada en hechos reales, nos sitúa en plena Guerra Fría, en un momento en el que las tensiones entre los dos grandes bloques se trasladaban a un entramado de espías tanto por parte de Estados Unidos como de la URSS. En este escenario, el abogado James Donovan (Hanks) se ve obligado a personificar la base de las negociaciones entre ambos países para conseguir un intercambio de espías rehenes.
En realidad, el nuevo trabajo de Spielberg son dos películas en una, con una primera parte interesante que transcurre en los despachos de hombres poderosos del estado americano y una vibrante segunda parte que nos traslada al frío y oscuro muro de Berlín. Las escenas de esa parte final de El puente de los espías son precisamente las que hacen que este nuevo trabajo sea uno de los más brillantes del director. La estética y el ambiente que refleja de la Alemania dividida son simplemente impecables y nos brindan una de las miradas más humanas sobre lo que realmente significó el muro.
A nivel de interpretación, no hay duda de que la película gira en todo momento alrededor del talento de Hanks, que además consigue sacarnos una sonrisa en más de una ocasión, pero no podemos dejar de valorar el magnífico trabajo de Mark Rylance en el papel del tranquilo y humanizado espía retenido por los Estados Unidos.
En definitiva, podemos afirmar rotundamente que El puente de los espías es ya una de las mejores películas del 2015, de la filmografía de Steven Spielberg y del cine ambientado en la Guerra Fría. ¿Te la vas a perder