La mitología griega vuelve a las salas de nuestro país de la mano de uno de sus personajes más emblemáticos y heroicos: el gran Hércules, esta vez tras la cámara de Brett Ratner. Sin embargo, la cinta no es un homenaje más al hijo más famoso de Zeus sino un relato de acción en estado puro que huye de lo mitológico para centrarse en el hombre tras el héroe. Y es precisamente este lado más mundano lo que resulta más atractivo para el espectador por aportar una ráfaga de aire fresco a una historia explotada hasta la saciedad.
Dwayne Johnson lidera el reparto de la película en la piel de Hércules, un hombre atormentado por los fantasmas del pasado y alejado de la ambición de cuantos le contratan como mercenario. Junto a él, una coalición de guerreros fieles y disciplinados le acompañan en sus gestas por el mundo antiguo en busca del mejor postor, al mismo tiempo que engrandecen la leyenda de un héroe que nunca pidió ser tal. Cabe destacar también el debut en la gran pantalla de Irina Shayk, más mediático que estelar porque en realidad la modelo rusa sólo tiene una línea de diálogo y un desnudo.
Con un comienzo in media res y un obligatorio flashback mitológico de la vida del héroe, la cinta desmonta al mito desde su primer fotograma y sumerge al espectador en un mundo de acción bélica de ritmo trepidante en el que vencer en el campo de batalla es un modo de vida. Pero todo cambiará para siempre en las vidas de Hércules y sus compañeros de gestas cuando embriagados de victoria y sedientos de oro decidan aceptar su última cruzada. Esta contienda aflorará sus demonios personales y pondrá los principios de estos intrépidos guerreros contra las cuerdas para terminar librando una guerra en la que nada es lo que parece.
Triunfa por su trama, acertadamente hilvanada, aunque también por sus personajes más profanos que sagrados, cuya constante evolución no dejará lugar al aburrimiento entre el público. En resumidas cuentas, los amantes del cine bélico están de enhorabuena porque encontraran en Hércules un blockbuster de acción apto para todos los públicos capaz de entretener al espectador reescribiendo uno de los capítulos más reiterados de la mitología griega.