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La resaca de los Oscars, del glamour, de los premios y de los grandes estrenos a última hora deja un agridulce sabor en la boca del consumidor cinéfilo a la hora de afrontar la nueva temporada. Llega a España Jimmy P., el nuevo film de Benicio del Toro, basado en la novela del psicoanalista húngaro Georges Devereux. Dirigida por Arnaud Desplechin (sin producción desde 2008) ha sido elegida dentro de la selección oficial del Festival de Cannes.
Un film que indaga en la mente de un indio americano (Benicio del Toro) que sufre a priori heridas de guerra después de su paso por la Francia ocupada, para luego abrir la caja de Pandora de sus miedos. Una revisión histórica de la psicología y del psicoanálisis, que de la mano de Deveruoux (interpretado por Mathieu Amalric) se cubrirá de tópicos sobre el tema, e intentará darle al film el ritmo lento de lo que supone entrar en un alma destrozada por la guerra.
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Con un montaje y una edición que descolocan y sacan al espectador del film, el plantel actoral se desliza entre la calidad y la rectitud. Sin entender por qué un indio americano apenas habla inglés fluido (mientras sus hermanos sí) o el hecho casi imperativo de tener que mencionar a Freud en cualquier film que verse sobre psicología, el mayor defecto es la poca capacidad del director de jugar con los flashbacks, quedando a ratos fuera de la película, y a ratos encontrándote.
Sin duda, del Toro con una buena caracterización, una buena ambientación de los hospitales militares, y en el fondo, una atractiva historia (aunque mal contada) salvan a esta película que deja con la resignación de que después de la tempestad de buenos metrajes, viene el insulso desierto del arranque del nuevo curso.