No se aceptan devoluciones

No se aceptan devoluciones. Y no es broma. No se le puede dar una niña a un hombre, dejar que se encariñe con ella y luego pretender arrebatársela. Pero esto es precisamente lo que le sucede a Valentín, un mujeriego mexicano que cuenta sus conquistas por decenas hasta que entra en escena Julie, un olvidado amor de verano con pasaporte estadounidense y bebé bajo el brazo.

Con el pretexto de pagar el taxi, la joven se irá y no volverá, dejando a la pequeña Maggie a cargo de su improvisado progenitor. La llegada de la niña dará un vuelco a la vida de Valentín y sus días de Don Juan se verán pronto convertidos en la relación más enternecedora que podría esperar con la nueva piedra angular de su vida: su hija. El aclamado actor Eugenio Derbez se pone por primera vez detrás de la cámara para llevar a la gran pantalla esta historia fresca y divertida sobre la paternidad, condimentada de drama y comedia a partes iguales, que sigue los pasos de este particular binomio formado por Valentín (Eugenio Derbez), un conquistador reformado y por Maggie (Loreto Peralta), una soñadora niña de ojos saltones y cabellos dorados.

No se aceptan devoluciones

Juntos comenzarán una nueva andadura en Estados Unidos colmada de diversión y felicidad, sólo ensombrecida por la repentina y misteriosa aparición de Julie. Con la llegada de la madre, su idílica vida en el paraíso se tambaleará y Valentín deberá echar mano de todas las armas a su alcance para atesorar lo más preciado de su vida: Maggie. De la mano de un montaje colorido y rebosante de frescura, la trama encadena durante casi dos horas de metraje una historia alegre, combinando guiños cómicos con inesperados giros dramáticos que, si bien tiene altibajos, logra encandilar al espectador por la ternura de su pareja protagonista.

No se aceptan devoluciones no es una comedia facilona en busca de la risa floja del público sino una cinta ambiciosa con un mensaje encriptado hasta su última estocada. Con la emoción a flor de piel en más de una escena, resulta imposible no enamorarse de esta improvisada pareja que bien recuerda a la relación entre Ted Kramer (Dustin Hoffman) y su hijo Billie (Justin Henry) en Kramer contra Kramer (1979).

No se aceptan devoluciones

Además, el cine no deja de estar presente en este largometraje ya que Valentín se gana la vida como uno de los más reputados especialistas de Hollywood y a menudo utiliza los sets de rodaje como consultoría familiar. Tampoco faltan a la cita las bromas culturales y los reproches mutuos de dos grandes vecinos: México y Estados Unidos. En algunas ocasiones hilarantes, en otras, más difíciles de entender fuera del contexto americano, pero en todo caso estas situaciones cómicas no detienen el ritmo del metraje.

No se aceptan devoluciones, ya la cinta mexicana más taquillera de todos los tiempos, es mucho más que una película familiar sobre el amor y la paternidad. Es la prueba fehaciente de que 10 dólares para pagar un taxi pueden llegar a ser la mejor inversión de tu vida. Y por ello, no pueden perdérsela.