Uno de los estrenos más esperados de año a nivel internacional aterriza en nuestra cartelera este fin de semana. Hablamos de Spectre, la nueva entrega de la conocidísima saga James Bond, siendo ésta la vigésimo cuarta aventura del agente 007 que llega a los cines, y la segunda dirigida por Sam Mendes, quién ya se encargó de Skyfall, hasta ahora, la película más taquillera de Bond.

La expectación por parte de los amantes de este agente secreto es muy alta. El tándem Mendes-Craig ya rompió récords hace unos años, y ahora tenían que reinventarse, demostrar que 007 está más vivo que nunca, y no calentando motores. Además, es posible que sea la última vez que veamos a Daniel Craig en la piel de este agente secreto, cosa que nos entristece a todos, ya que para muchos está a la altura del primer Bond, Sean Connery, y para otros, llega a superarlo.

Spectre

Estamos en México D.F, concretamente en la celebración del Día de los Muertos, acompañando a Bond en una misión secreta, personal. Así empieza Spectre, con una secuencia de una factura impecable –y muy cara-, donde vemos a Craig saltando por las azoteas con una elegancia que se convierte en deleite para el espectador. Una gozada que termina pronto, aunque de aquí pasamos a los créditos, posiblemente algo en lo que muchos se detengan, y que siguen el tono de las anteriores entregas de este agente. Muy elegantes y sutiles.

La trama de Spectre se resume en la necesidad de descifrar un mensaje del pasado que lleva al protagonista a México D.F para comenzar la misión, y posteriormente a Roma, donde conoce a Lucía Scierra –Monica Bellucci-, que le da las claves para infiltrarse en una reunión secreta en la que descubrirá la existencia de una siniestra organización, liderada por el mayor de sus enemigos.

Spectre

Mientras tanto, en Londres, ha llegado el nuevo director de la Seguridad Nacional, que cuestiona la eficacia del programa MI6, encabezado por M. De modo que Bond solo podrá recurrir a la ayuda de Moneypenny y Q, para encontrar a Madeleine Swann –Léa Seydoux-, la hija de el Sr. White, y la única persona que puede tener la clave para desentrañar el misterio alrededor de Spectre. Lo que 007 no sabe es que poco a poco descubrirá una serie de conexiones que le unen con lo que está buscando.

Como decíamos, la calidad visual de esta película es increíble. Craig demuestra por cuarta vez que sabe meterse en la piel del agente y moverse con paso firme, haciendo que lo difícil parezca sencillo a ojos del espectador. Sin duda, cierra –lo más seguro-, su carrera como Bond posicionándose como uno de los mejores valorados tanto por la crítica como por el público, y es que sabe transmitir el espíritu de las primeras entregas protagonizadas por Connery.

Spectre

Además, en esta entrega Sam Mendes vuelve a apostar por la camadería entre Moneypenny, Q y M, quienes nos regalan algunos momentos de comedia en mitad de tanta agitación. Pero, si hay alguien que destaca, es la nueva chica Bond, Léa Seydoux, de apariencia frágil, pero mujer que se vale por sí misma. De hecho, a veces llegamos a pensar que más que necesitar ella la ayuda de Bond, es el agente quien la necesita a ella. Léa seduce en cada plano, siempre desde la elegancia, así que no nos extraña que Mendes decidiese contar con ella.

Muchos hablan de que en Spectre se han dormido un poco, pero las dos horas y media se pasan volando, a pesar de ser cierto que desde esa secuencia inicial hasta el encuentro con el villano interpretado por Christoph Waltz, el ritmo decae un poco. Sin embargo, enseguida pone la quinta marcha y nos sumergimos en la acción sin descanso. A veces con momentos surrealistas, pero ya se sabe como es Bond, capaz de salir de cualquier situación.

Merece la pena ir al cine y meterse una vez más en el mundo del agente más longevo y, por supuesto, disfrutar de la magistral interpretación de Craig, Daniel Craig.