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Llega a España para la que muchos ha sido de lo que hemos podido ver de animación este verano. Dreamworks Animation nos trae Turbo, una divertida historia infantil que tiene como protagonista a un caracol que sueña con ser un gran piloto de carreras. La película ha dejado muchas opiniones de todo tipo entre la crítica internacional.

Una de sus importantes bazas con las que parte es que la cinta cuenta con actores de grandísimo nivel poniendo voz a los protagonistas en la versión original, tales como Samuel L. Jackson, Paul Giamatti o Ryan Reynolds. Pienso que la historia del personaje tiene un toque muy similar a Cars, de Walt Disney, donde el protagonista Rayo McQueen perseguía el mismo sueño que este caracol llamado Turbo.

Es cierto que pese a que se parecen, la reciente obra de Dreamworks se queda a una considerable distancia de la de Disney. Aún así, como las comparaciones son odiosas, centrémonos en Turbo.

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La película está centrada en la afición por la velocidad que tienen los más pequeños de la casa, y en ese típico mensaje de que si se quiere se puede, y que siempre hay que darlo todo hasta el final. Al final estos son los típicos mensajes que cada uno se toma como quiere, y que a veces, nos resulta un mensaje un tanto relativo, ya que, ¿es ésta la mejor forma de expresar estos objetivos?, yo lo pongo en duda.

Turbo es una película bien hecha, con una animación muy característica de Dreamworks… pero guarda muchos fallos en apartados que yo considero clave en las películas de animación dedicadas al público infantil. Por ejemplo, parece que el guión está por momentos escrito a boleo, y que juega con la inteligencia del espectador.

Parece como si llegado un momento, hubieran tenido que ir a lo fácil y desgraciadamente podemos ver algunos diálogos o situaciones algo forzadas.

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Lo contrarresta el que también vivimos algún momento divertido gracias al protagonista o a uno de sus numerosos acompañantes. El problema es ese, demasiada originalidad y muy poca a trompicones. He de decir que pese a todos esos fallos, disfruté. Tiene algo, que también engancha y que divierte, y un 3D bastante aceptable para lo que vemos últimamente en animación, y que no me acaba de convencer.

En definitiva y sabiendo que los niños van al cine a divertirse y que no tienen un ojo tan crítico, por lo tanto para ellos puede resultar ver a un caracol hacer carreras en Indianapolis, y vivir una experiencia de lo más A todo gas. En una taquilla donde en este instante faltan títulos comerciales infantiles, competirá con Justin y la espada del valor.

Todo es posible, pero la suerte deberá acompañar mucho a Dreamworks para que en nuestro país triunfe su Turbo.