Hollywood's Greatest Year: The Best Picture Nominees of 1939

En 1939 se rodó la que es, sin duda, la película más influyente que el género del western ha realizado nunca. El hasta entonces reconocido director John Ford pasó de ser un gran director a convertirse en leyenda, y abrió el camino hacia el Hall of fame de un hasta entonces desconocido actor que durante más de una década había actuado en decenas de películas de serie B. Su nombre, John Wayne.

La diligencia contiene todos los arquetipos que las películas del género del oeste incorporarán posteriormente. El héroe por antonomasia, rudo pero con buen corazón, la prostituta herida, el tahúr pendenciero, los indios y Monument Valley. Así como una de las temáticas favoritas a lo largo de la carrera de Ford y que se convertirá en eje vertebrador de todos (o casi todos) sus westerns, que no es otro que el ejército, y en particular la caballería.

John_Wayne - stagecoach - & Claire Trevor

Un hecho de referencia obligatoria es que nunca antes se había rodado en Monument Valley, es más, se intentaba evitar el rodaje en aquella llanura árida y rocosa. Sin embargo, Ford utilizó – como posteriormente Anthony Mann -el paisaje como un elemento más de la escenografía, no ignorando o rodando en interiores forzados. En algunas escenas, como las del interior de la diligencia, el paisaje que discurre por las ventanas es una proyección y, aunque queda un poco pobre el resultado , hay que agradecer a Ford que nos introdujera por primera vez la gran llanura de Utah.

Otro elemento a destacar es la persecución más importante y, en mi opinión, más increíble de la historia del cine. Ford, para rodar, usó técnicas cinematográficas hasta ese momento nunca utilizadas, algunas atribuidas de manera incorrecta a Orson Welles y su magnífica obra Ciudadano Kane, como por ejemplo rodar con techos para aprovechar el contrapicado.

3. La diligencia

Asimismo, no podemos obviar la forma de dirigir de Ford, que, tirano como pocos directores, amargó el rodaje de Wayne rectificando constantemente y humillante en público en varias ocasiones. Sin embargo, años posteriores Wayne declaró que volvería a trabajar con el irlandés, aunque fuera un verdadero infierno. A diferencia de la novela en que se basa la película Stage to Lordsburg de Ernest Haycox, donde los personajes son unidimensionales, en la cinta de Ford los personajes son complejos, tridimensionales.

Esto lo tenemos que agradecer, principalmente al guionista Dudley Nichols, que consigue reflejar, de manera precisa, la coyuntura socioeconómica americana después de la Gran Depresión, y aborda, con gran exactitud algo que la sociedad norteamericana anhelaba de manera urgente: el igualitarismo. Ésta es, quizás, la idea principal subyacente al ver la cinta, a la que se llega a través de un proceso depurativo en el que los personajes consiguen avanzar en la película gracias a un hecho singular: el nacimiento de una nueva vida.

la diligencia

Hay que remarcar este hecho como live motiv de la cinta ya que todos y cada uno de los personajes «renacen», escapan de una vida anterior para conseguir algo nuevo, algo mejor. Están esperando el nacimiento de esta criatura porque, al fin y al fin, es su nacimiento. Haycox a su vez, se basó en un relato corto de Maupassant llamado Bola de grasa, que en síntesis habla sobre la hipocresía francesa a finales del siglo XIX.

Ford y Nichols quisieron diluir la película de esta calidad, redimiendo a ciertos personajes a lo largo de la cinta. No hay ataques encarnizados, pero sí que se vislumbra una desigualdad social que tanto el paso del tiempo como principalmente las circunstancias (viaje, nacimiento y persecución) hacen que desemboque en el quid de la cuestión del filme, que no es otro que el igualitarismo.

También encontramos cierta empatía de Ford y Nichols hacia los personajes más desfavorecidos, ellos son los que triunfan al final de la cinta, ya que consiguen lo que jamás habrían soñado: la felicidad y el respeto. Trece años después, se realizaría una maravillosa película con un final muy influenciado por la obra de Ford, esta con protagonistas de otro tipo social (Gary Cooper y Grace Kelly) llamada «Solo ante el peligro» de Fred Zinnemann.