«Segundas partes nunca fueron buenas», se dice. Pues hagamos esta vez una excepción y dejémoslo en a veces sí lo son, aunque quizá no tanto.
Venganza: Conexión Estambul, se presenta como una película interesante, sobre todo por el hecho de que su primera entrega (una película que nos dejó a todos los pelos de punta) parecía sencillamente imposible de tener una continuación a la altura. Pero la realidad es que la ha tenido, en forma de esta nueva película, que, sin alcanzar el cien por cien del nivel de su predecesora, logra un sitio destacable entre los estrenos de la temporada.
Quizá la sombra de la primera entrega sea demasiado alargada y pese un poco sobre ella, y bien es cierto que no consigue ese mismo efecto de desesperación en el espectador mediante esas situaciones que le hacen cuestionarse a más de uno el volver a viajar solo por lo que pudiera ocurrir, pero una vez más el director Olivier Megaton ha sabido combinar un buen cóctel de explosiones, tensión, peleas y persecuciones que hacen levantar al espectador del asiento.
Una vez más, como en la primera, se peca un poco de fantasía en alguna de las escenas, dando esa sensación de que los protagonistas son invencibles y están condenados a no morir, superar saltos imposibles entre los tejados, sorteando balas, y esquivando y sobreviviendo a golpes que a cualquiera de nosotros, meros mortales, nos dejarían para un par de semanas de hospital.
Pero la manera de presentarnos todo ello es tan estupenda que nos incita a una tensión de creer que en un mal movimiento, efectivamente, el protagonista podría no seguir en pie. Protagonista, por cierto, Liam Neeson, que una vez más calca el excelente papel de tipo duro y frío en batalla, pero entrañablemente paternal cuando no está repartiendo golpes. Y ese es otro acierto del director. El haber sabido mantener en la segunda entrega a una plantilla de actores de alto nivel, y no cometiendo un error que tantas veces (y de manera horrible) hacen en las segundas partes de una película, que es desarrollar una historia “parecida”, con personajes (y en consecuencia actores) totalmente diferentes, y “colándonos” una entrega cuya similitud con la original no tiene más que parte del título (Véase El Efecto Mariposa, y sus sucesivas entregas posteriores).
Una película bien enlazada, con mucha acción y excelentes efectos especiales, con alguna pequeña tara en forma de utópica pelea (en momentos de la película podemos presenciar algún combate un tanto ridículo, en cuanto a sus circunstancias se refiere), pero que en cualquier caso nos ofrece una cantidad de paisajes espectaculares y escenas de tensión que quitan el aliento, que hacen que valga la pena pagar la entrada.
No nos engañemos. Siempre se recordará más la primera. Pero Venganza: Conexión Estambul, es una segunda parte plenamente digna de acompañarla.


