Película refrescante donde las haya. El camino de vuelta es una película que concentra sutilidad, belleza, comedia y adolescencia en 103 minutos. Viene de la mano de dos de los guionistas ganadores del Oscar por Los Descendientes; Jim Rash y Nat Faxon. Ellos escriben la historia y se ponen tras las cámaras en esta cinta indie tan simpática. Es su ópera prima como directores, pero se nota que saben perfectamente como manejarse en la comedia dramática.
Lo cierto es que esta película tiene algo especial. Una calidez agradable, algo que hace que cada minuto de ella sean momentos encantadores. Reúne unos cuantos tópicos, sí, pero eso no hace que no acabemos debiendo algo a cada uno de los personajes que componen esta historia. Una historia familiar que puede rozar el melodrama, y que ahonda en los problemas de un chico de 14 años que tiene una vida social muy atractiva, y que ante todo busca descubrirse a sí mismo.
Quizás que El camino de vuelta mantenga el misterio a veces es bueno. No escarba en el pasado de los personajes, cosa que sin lugar a dudas se agradece. ¿Cuántas veces se han cargado una buena película por contarnos demasiado, o por hacer uso de unas dosis de romanticismo elevadísima?. Creo que la respuesta está clara. Aquí no hay nada de eso. Y eso me recuerda a películas tan buenas del género como Pequeña Miss Sunshine o Los chicos están bien.
El guión es divertido y triste a la vez. Hay diálogos con ingenio que nos harán soltar alguna que otra risotada. A medida que transcurre la película comprobaremos que el equilibrio entre el drama y la comedia es casi perfecto. La trama se desarrolla en un pueblo costero de Estados Unidos, donde Duncan, el protagonista, llega casi contra su voluntad. En parte yo me siento identificado con Duncan.
Me embargaba esa sensación de cuando ibas a algún sitio que detestabas antes de conocer, y al que al final juras amor eterno. Así es el camino de vuelta, un episodio de felicidad pasajera en una vida un tanto empañada por problemas familiares prácticamente irreparables. En una obra como esta, el reparto tiene una importancia mayor. Bien es verdad que sin algunos de sus actores no tendría tanto tirón en taquilla.
Es el ejemplo del gran Steve Carell, que interpreta al personaje de Trent, padrastro de Duncan. Es un registro en el que no hemos visto a Carell antes, un rol de hombre serio y tirano. Lo hace bien, como siempre, y es de agrado ver a Carell de su faceta tan cómica y dando rienda suelta a su talento. Aunque para mi, el mejor de la película es Sam Rockwell. Soy un declarado fan del actor californiano, y en el papel de Owen, hace uno de los que para mi es de sus mejores trabajos.
Buenas actrices en la parte femenina del reparto. Toni Collette y una sublime Allison Janney. Las dos cumplen, pero Janney lo hace de maravilla. En cuanto a Liam James, el protagonista, diré que aún tiene mucho camino por delante, y que con el tiempo puede convertirse en una joven promesa. Si es una película digna de ver en el cine. Algo entretenido que destacará en cartelera y que sin duda, dejará al espectador con un buen sabor de boca. Jim Rash y Nat Faxon dirigen esta película con esa intención, con la de emocionar y hacer reír a cualquier tipo de público.