El 27 de diciembre de 2007 marcó un antes y un después en la vida de los habitantes de Kenia. Cerca de 600 personas perdieron la vida y más de 250.000 se vieron forzadas al exilio tras los disturbios posteriores a las elecciones presidenciales celebradas ese año. La reelección de Mwai Kibaki como jefe de estado no fue bien acogida por la oposición liderada por Raila Odinga y pronto el país africano se convirtió en un campo de batalla en el que los saqueos, las violaciones y el pillaje estaban a la orden del día. Finalmente, ambos líderes políticos llegaron a un acuerdo de gobierno y en febrero de 2008 se produjo el alto al fuego.
Con el conflicto como telón de fondo, Something Necessary sigue los pasos de Anne (Susan Wanjiru) y Joseph (Walter Lagat), dos personajes ficticios protagonistas de una historia tan real como cruenta. Dos vidas devastadas cuyos destinos se cruzan tras el conflicto mientras ambos tratan de cerrar las heridas físicas y mentales que los días de contienda dejaron en ellos.
Pero, al mismo tiempo, ellos representan las dos Kenias que se dieron cita con la violencia meses atrás. Anne es una enfermera acomodada que lo ha perdido todo: a su marido, su hogar en el campo y su hijo se halla en estado grave de salud. Joseph sin embargo ya había perdido mucho cuando los días sangrientos llegaron. Nacido en una barriada donde la pobreza y el hambre imponen su tiranía, su instinto de supervivencia prácticamente lo abocó a la delincuencia cuando el conflicto estalló.
La cinta dirigida por la cineasta keniana Judy Kibinge nos transporta desde su primer fotograma a uno de los episodios más negros del pasado reciente de Kenia de un modo sutil aunque también con algunos tintes violentos. Combinando las vivencias de sus personajes con imágenes mudas para recrear la dureza de esos días sangrientos, Something Necessary termina por atrapar al espectador por la sensibilidad y emotividad que destilan sus personajes. Estos arquetipos en plena lucha por la vida hablan a través de sus actos progresivamente osados pero también valientes.
Something Necessary es asimismo un reflejo de la sociedad keniana moderna en la que sin embargo, valores como la transcendencia del hogar y de la familia no se han extinguido. Pero lo fundamental de la película es el dulce sabor esperanzador que deja en su público cuando se cierra el telón. Después de la tormenta, con un poco de esfuerzo y voluntad, llega la calma.