Pienso en La huida y me viene a la mente la palabra ‘nieve’. Pura y violenta. Una tormenta que pasa y cuando lo hace, sólo deja silencio y olvido. Porque esto es lo que pasa con esta historia entrelazada entre hermanos atracadores, ex convictos anclados en el pasado, complicadas relaciones familiares y traumas infantiles. El accidente de tráfico de Addison (Eric Bana) y Liza (Olivia Wilde) tras el atraco a un casino indio desemboca en 94 minutos de persecución y huida entre bosques y una continua secuencia de aciertos y fallos que desembocan en un tenso pero forzado final.
Y sin embargo, es mejor y más fascinante de lo que debería esperarse de su neutral guión. Consigue crear una atmósfera de suspense o intriga envuelta en nieve, sangre y violencia, liderada por un reparto conocido. Las actuaciones de Eric Bana y Charlie Hunnam son de lo más destacable en una buena cinta sin demasiadas pretensiones que logra mantener el interés del espectador.
Mejorable esa historia de amor a trompicones y cogida por los pelos entre Jay (Charlie Hunnam) y Liza (Olivia Wilde). Tan acelerado como la doble moral que parecen tener algunos de los personajes en ciertas ocasiones y que te hacen preguntarte si ellos mismos están más perdidos que tú en una producción espectacular en cuanto a la elección y diseño de exteriores.
Stefan Ruzowitzky consigue crear un thriller dramático bueno y que cumple a pesar de que ninguno de sus elementos en singular brillen particularmente. Una buena película para pasar el rato, que es su acometido.