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El cine de Nicolas Winding Refn es de opuestos. Drive fue el punto de inicio de una corta pero intensa cinematografía que despierta pasiones y duras críticas a partes iguales, como luces y sombras llenan a los personajes y la fotografía de Sólo Dios perdona, su nuevo trabajo. Y es que lo que nos presenta el director danés es un continuo juego de pocas palabras y pequeños detalles.

Cortas secuencias intercaladas por algún momento que tiende a lo absurdo y que culmina una historia de violencia y venganza llevada un tanto al extremo. El papel de Julian, traficante de drogas bajo la piel de propietario de un club de boxeo que es empujado por su madre a buscar venganza por la reciente muerte de su hermano, sirve a Ryan Gosling para brindar otra gran interpretación.

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Si algo de verdad es destacable en esta cinta, son las buenas actuaciones que no sólo Gosling, sino Kristin Scott Thomas o Tom Burke, entre otros, ofrecen. Y aún más destacable si tenemos en cuenta que más que personajes, lo que interpretan son esbozos. Desconocemos las motivaciones de unos caracteres que tras hora y media de película siguen sin dejarnos entrever el por qué de sus actos.

Sólo Dios perdona tiene fallos, sí, pero el peor error que podemos cometer con esta historia es compararla con su exitosa predecesora Drive. Además de crear unas altas expectativas, lo único que tienen en común estas dos producciones son un peculiar director, un brillante protagonista y una tendencia a la violencia y la venganza. Y a pesar de que soy la primera que critica sus defectos en ese mar de críticas que la acompaña, creo que Sólo Dios perdona está siendo quizás demasiado criticada, o un tanto infravalorada.

Peca de superficialidad y falta de complejidad psicológica, pero detrás de todo eso hay cine del que disfrutar. Es una película envolvente, con un argumento simple pero que atrapa y con una cinematografía e interpretaciones que enganchan. Quizás no sea un firme avance o algo más allá de lo que ya habíamos visto en sus producciones, pero sin duda es un paso en firme en su fuerte personalidad cinematográfica.