Hace 9 años Robert Rodríguez y Frank Miller sorprendían a los espectadores con la adaptación para la gran pantalla de la novela gráfica titulada Sin City, su estreno fue un éxito y la cinta funcionó a la perfección en las salas de todo el mundo, llegando a recaudar tres veces su presupuesto y metiéndose a la crítica en los bolsillos.
Supongo que por este motivo los dos directores pensaron que una segunda parte causaría el mismo efecto, pero la verdad es que en su primera semana en los cines de Estados Unidos, Sin City 2 se llevó un gran batacazo, la cinta recaudó apenas seis millones de dólares y tras esto fue retirada del ochenta por ciento de los cines, lo que ha hecho que su estreno en otras partes del mundo no esté asegurado.
El film cuenta con todos los ingredientes que ya tenía su predecesora, fotogramas en blanco y negro incluyendo únicamente pequeños detalles en color, un elenco de actores de lujo, a pesar de que a alguno de ellos siga siendo difícil distinguirle por la caracterización y un cameo de lo más surrealista protagonizado por Lady Gaga, que aparece durante menos de un minuto tras la barra de una cafetería de la ciudad.
La historia principal la protagoniza Dwight, sí, ese que debería ser Clive Owen como en la primera entrega, pero que no lo es… Josh Brolin le sustituye en el papel de chico malo, o bueno según se mire, porque por alguna extraña razón que desconozco, en el mundillo del séptimo arte piensan que cambiar al actor de un personaje no cambia nada, pero la realidad es que Josh por mucho que lo intenta no consigue que olvides que ese personaje no es suyo…
Dwight se reencuentra con el único amor que ha tenido en su vida, Ava, interpretada por Eva Green, que con esos ojos verdes, los labios rojos y un papel de femme fatale que le queda como anillo al dedo, es sin duda alguna lo mejor que tiene la película. La parisina hace que Dwight caiga en sus garras nada más verla y le engaña sin mucho esfuerzo involucrándole en un plan que ya tiene perfectamente trazado, cuando él comprende que todo ha sido una trampa, desaparece para planear una venganza que lleva a cabo ayudado por las chicas de Old Town, que siguen tan violentas como siempre o incluso más y catana en mano hacen que durante unos cinco minutos rueden más cabezas que en toda la revolución francesa.
Paralelo a esto transcurren otras dos historias, ambas relacionadas también con una venganza, y las dos con el mismo objetivo, el Senador Roark (Powers Boothe). La primera de ellas es la de Johnny, interpretado por Joseph Gordon-Levitt al que resulta muy complicado tomarse en serio en este papel si has visto 500 días con Summer…
Johnny es un engreído joven que llega a Sin City con algún secreto y con la intención de desplumar jugando al póker al senador, para ello cuenta con un amuleto, una guapa stripper llamada Marcy (Julia Garner) y con la suerte de su lado. A pesar de tener algún contratiempo de por medio, consigue hasta en dos ocasiones su propósito, pero al final los secretos salen a la luz y como no, todo tiene sus consecuencias.
Por último y cerrando las tres historias está Nancy (Jessica Alba) que destrozada por la muerte de su querido John Hartigan (Bruce Willis) planea matar al senador Roark, ayudada por Marv (Mickey Rourke) que no tiene nada mejor que hacer durante la película que apuntarse a todo tipo de violencia gratuita que pase por delante de sus ojos.
Nancy se pasa la mitad de la película dando vueltas y vueltas a lo que pretende hacer y va de mal en peor entre el alcohol, la pena y la compañía del fantasma de Hartigan, hasta que se arma de valor y se decide a intentarlo. Y sí, he dicho bien, fantasma, Bruce Willis parece ser que no puede resistirse ante un papel de estas características, pero en esta ocasión sus cortas apariciones no tienen más sentido que el de poder poner su nombre en los títulos de crédito.
Cuando el film llega a su fin y se encienden las luces, te quedas con la sensación de no haber visto nada nuevo, para los que disfrutamos con la primera entrega de las historias de la ciudad del pecado en esta ocasión no nos queda más que llevarnos una pequeña decepción y salir del cine deseando que no se les ocurra hacer una tercera parte como tenían planeado, aunque ya se sabe, no hay dos sin tres… Enjoy!